Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Noah Rápalo, alumno del Colegio Alkor que actualmente cursa 3º ESO para que nos cuente cómo ha sido la experiencia de haber escrito un libro y haberlo publicado.
¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
Escribir un libro de texto no fue una idea que comenzará a interesarme, aunque disfrutaba leyendo de pequeño la mayoría de lo que leía eran cómics o libros con imágenes, lo cual no era realmente algo envidiable, pero me divertía. Es entonces cuando durante los recreos comencé a imaginarme a personajes divertidos tras haber leído tantas historias graciosas, y eso me llevó a colocarlos en distintos escenarios inventando escenas divertidas solamente porque sí. Teniendo en cuenta que me gustaba dibujar, decidí empezar a hacer mi propio cómic, uno que contaba con dos personajes, uno listo y otro tonto, que cumplían misiones por la ciudad con múltiples fracasos. Llamé a esta serie «El Simpático y el Antipático» y obviamente era un plagio de Mortadelo y Filemón, pero yo quería hacer algo parecido debido a lo mucho que me gustaba. No, mis cómics no eran cuadrados con imágenes incomprensibles, porque yo reconozco saber dibujar desde pequeño, y creo que llegué a hacer cinco cómics de esos dos personajes con sesenta y seis páginas cada uno, recortando folios de la impresora de mi casa por la mitad para hacer cada página, las cuales pegaba con celo. Todos esos cómics los guardaba en la bolsa de un ordenador para que estuvieran en un lugar donde pudiera encontrarlos, y a todos ellos les puse el título de «mis escritos». Eso sí, yo no tenía pensado publicarlos porque sabía que me acusarían de plagio, así que solamente los tenía para mí.
A día de hoy, esa bolsa se ha perdido, y me preguntó donde podrían haber acabado mis acabado mis antiguos proyectos. Cambiando de tema, pensé que si quería ser profesional sabía que no podía recurrir solamente a unos personajes de cómic, así que decidí crear una serie de cómics nueva a la que llamé «El Orfanato», y trataría de las aventuras de diez niños pequeños en un orfanato, dirigido por un tal Juan, que vivían aventuras debidos a sus distintas personalidades. Realmente nunca llegué a escribir un cómic de esa saga, pero sí una especie de crossover en la que el Simpático y el Antipático fueran al orfanato a defender a los niños. Nunca llegué a terminarlo, y realmente creo que ese fue el final de mis sagas de cómics porque me iba haciendo mayor y estaba más centrado en exámenes y tareas.
En una de mis vacaciones de verano, recordé aquella época de historias, y mientras que «El Simpático y el Antipático» cayeron en el olvido, me centré en mi serie más original, cambiando muchas cosas. En primer lugar, descubrí que ya existía una película de terror con el nombre de «El Orfanato», así que mi obra pasó a llamarse «El Orfanato de San Guijuelo», solamente porque sabía que nadie iba a agarrar eso como nombre, aunque me da un poco de cosa que se acabará llamando así, lo admito. Los supuestos diez niños pequeños pasarían a ser cinco adolescentes, ya que no podía esperar que supiera que hacer con tantos personajes innecesarios. Igualmente ni siquiera he presentado en la historia a tres de ellos, ya que pensaba crear una historia que comenzará por «así empezó todo…», pero como me di cuenta que estaba alargando mucho eso y que me tardaría tres años más si al terminar hacía lo demás de la misma manera, por lo que al final decidí que mi relato sería un inicio para la saga y pasó a llamarse «El Origen del Orfanato de San Guijuelo». Lo último que me quedaría por agregar sería que al principio pensé en hacerlo en cómic, como de costumbre, pero para aquel entonces dibujar tanto hacía que me doliera la cabeza, porque ahora ponía demasiado detalle, y decidí ahorrarme la molestias escribiéndolo a texto.
¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo y cómo organizabas tu trabajo?
Diría que un año y medio, teniendo en cuenta que me solía distraer mejor con otras cosas y por los exámenes del colegio, que no me dejaban espacio en la agenda. Realmente nunca llegué a organizar mi trabajo, porque nuca organizaba nada, así que solo escribía cuando me interesaba.
¿Qué fue lo más difícil y lo más divertido del proceso de escritura?
Lo más difícil fue describir los momentos que involucraran a Juliana, porque con ella estaban la escenas más tensas de la historia: su sueño, la aparición del Euro de Esmeralda y la muerte de su madre. Realmente sufrí bastante escribiendo esto de modo que el lector pudiese sentir la tensión de la niña en todo momento, y teniendo en cuenta de que el personaje tenía cuatro años era difícil saber que escribir en sus diálogos, porque siempre me preguntaba «¿Realmente una niña de cuatro años diría algo así?» y cosas de ese estilo. También se me complicó el personaje de la madre, porque también debía imaginarme lo más normal que podría decir para calmar a Juliana, incluso en sus peores momentos, y admito que hice un buen trabajo, aunque también que Juliana a veces habla como si tuviera dieciseis años. Lo más divertido para mí fue crear la escena de la muerte de la madre de Juliana, porque fue lo más tenso de toda la historia y crear la conversación no solo fue triste, fue entretenido, y es de esos momentos en los que no quieres parar.
¿En qué te inspiraste para crear la historia y los personajes?
Me inspiré en las historias de orfanatos, aunque dejando de lado el tema de la adopción, porque realmente lo que quería era tener a un par de personajes juntos donde harían lo que quisieran. Eso sí, ese tema vendrá después, porque para crear el inicio de la historia tuve que inventarme todo el rollo de la isla alejada de la sociedad, pero no contando la historia de un naúfrago que habla con una pelota ni la de un grupo de niños de una escuela militar que acaban intentando matarse entre ellos. Esta vez era una isla con civilización, edificios y misterios, una historia perfecta para experimentar.
Respecto a los personajes, Juan sería un hombre realista pero de poco conocimiento, y su comportamiento lo basé en probablemente el mío si me encontrara en esas situaciones. Fabián es un ejemplo de que pasaría si se viviera la vida sin preocupaciones, ya que es un desastre de persona y fácil de engañar. El Euro de Esmeralda es una representación de los delincuentes sin compasión, porque en ningún momento del libro se arrepiente de nada, llegando a culpar a Juan de algo que no hizo ni con intención. Juliana es una niña inteligente, y como quería que alguien tuviera un pasado trágico, agregué la muerte de su madre para convertirla en el personaje más desgraciado del relato, y así poder extender el trauma hasta el futuro, siendo su principal objetivo superarlo. Diego solamente apareció al final porque incluir un personaje tonto pero no al nivel de caer mal. A pesar de no haber sido culpable del todo de la muerte del resto de los huérfanos, es el responsable de que comience la vida de Juan como director del orfanato.
¿Cómo te sentiste cuando viste tu libro publicado por primera vez?
Me sentí muy eufórico, aunque siento que el libro pudiera haberme salido mejor. La experiencia de llevar ejemplares a la biblioteca del colegio y a la biblioteca pública las disfrute, ya que no estaba acostumbrado a esa sensación de alegría.
¿Qué has aprendido de esta experiencia que pueda servir a otros alumnos?
Qué el futuro puede ser impredecible, porque después de haber oído a muchos decir que ser escritor es morirse de habré todos los días debido a la época en la que nos que nos encontramos, puede que esté escribiendo libros porque sí durante los próximos años. Igualmente, sé que siempre me podré dedicar a cualquier otra cosa, así que no estoy muy preocupado si mi plan fracasa.
¿Tienes pensado escribir más libros o continuar esta historia en el futuro?
Desde luego, ya que pretendo sacar cinco libros de esta saga después de este, donde haya más personajes y una evolución con sentido, incluyendo nuevos villanos y mucho más. Si es que la termino algún día no será mi final, porque ya tengo pensada una idea para una nueva saga de libros y espero crearla pronto.
