Hace
unos días, los alumnos de 6º C y 6º
D estuvimos en el parque arqueológico del
bonito pueblo de Toledo llamado Carranque viendo
las ruinas de una antigua villa romana.
Salimos del colegio a las nueve y media, ya que
tardamos un rato en coger los bocadillos y en montarnos
en los autobuses.
En el autobús, nos lo pasamos muy bien cantando,
hasta que llegamos a Carranque. (¡Había
que escuchar a Sergio! ¡No callaba!)
Una vez allí, esperamos a que llegase el
otro autobús donde venían los alumnos
de sexto D. En cuanto llegaron, bajamos por una
rampa que nos condujo a un puente que cruzaba un
río. En mitad de él, nuestro profesor
Alberto, nos preguntó cómo se llamaba
el río por el que estábamos cruzando.
Como nadie lo sabía, nos mandó dar
la vuelta y leer el cartel donde ponía el
nombre del río. Después volvimos a
dar la vuelta y Alberto nos lo volvió a preguntar.
¡Guadarrama! – gritamos todos.
Al fin cruzamos y entramos en el parque arqueológico.
Allí nos estaba esperando una señorita
para guiarnos.
Primero, nos explicaron que los restos que íbamos
a ver eran del siglo IV después de cristo.
Tras las explicaciones, visitamos los restos de
la Basílica romana, donde parecía
que a los lados había rocas, que luego descubrimos
eran tumbas.
Nos explicaron que cuando se excavó en la
zona encontraron anillos y más cosas. Después
visitamos los mosaicos de la villa que eran de todas
clases, y servía para decorar las habitaciones,
los comedores... ¡Vaya trabajo el de poner
las teselas! |