El otoño comienza y hace un día fantástico para irnos de compras y visitar los mercados de nuestra localidad. Ansiosos por salir y en parejas de dos en dos, cruzamos los pasos de peatones y recorremos las calles, con la ayuda de la policía siempre dispuesta a colaborar con nosotros. Los coches se paran para dejarnos pasar a ¡recorrer las calles despertando las sonrisas en los conductores y peatones del barrio! |
Antes de llegar a nuestro primer destino “El mercado Infantas”, hacemos una pequeña parada en un supermercado donde se condensan todo tipo de alimentos en un mismo recinto. En el camino podemos ver peluquerías, farmacias, herbolarios, bazares, droguerías, bancos y un sinfín de bares. |
Llegamos al mercado Infantas, en él vemos los puestos típicos y además otros menos usuales como, zapaterías, tiendas de arreglos de costura, joyerías y variantes.
Seguimos nuestro camino y llegamos al mercado “Colón”. Allí siempre somos bienvenidos, con nuestro entusiasmo y alboroto. Al sonido de un cencerro localizamos la carnicería, aquí nos muestran todo tipo de carnes; un dulce olor nos hace acercarnos a otro puesto del mercado, la panadería con su pan recién hecho, sus bollos ¡uhmm!; después un “raro pimiento” así nos mantuvo asombrados, eran las berenjenas de la frutería, y un gran huevo de avestruz nos ayudó a recordar el tamaño pequeño de los huevos de gallina de la pollería.
Finalmente, los pescaderos, con sus efectos especiales nos hacen disfrutar: lluvia que cae sobre el pescado, cangrejos que nos miran atentos, merluzas que nos hablan… |