Los más pequeños pueden expresar su rechazo de diferentes formas: pataletas, lloros, aislamiento… Pero no son los únicos que lo pasan mal: algunos padres dejan al niño con una profunda pena, que es percibida. La postura más adecuada es mostrar todo el aplomo y seguridad posible a la hora de dejarles. Debéis hablarles bien de la escuela, interesarse por lo que hacen, preparar juntos la mochila, etc.
El llanto es normal los primeros días. El niño necesita contacto afectivo. Además el llanto es contagioso, por lo que la despedida debe ser lo más corta posible. |
En la escuela aprenderá a valerse por sí mismo, por lo que se debe fomentar la autonomía desde casa y facilitarle la tarea con prendas y calzado cómodo y marcado.
El control de esfínteres diurno culmina entre los 20 y los 30 meses de edad. Si se produjese un retroceso en este sentido, hay que abordarlo con calma, sin hacer un drama ni volver al pañal.
También puede manifestar su disconformidad con vómitos, inquietud, chillidos… a los que tampoco hay que dar excesiva importancia. |