Se trata de una etapa obligatoria
en la que el alumno debe alcanzar al finalizarla
una serie de competencias esenciales. Su logro debe
capacitar a los alumnos y alumnas para su realización
personal, el ejercicio de la ciudadanía activa,
la incorporación satisfactoria a la vida
adulta y el desarrollo de un aprendizaje permanente
a lo largo de la vida.
La inclusión de las competencias básicas
en el currículo tiene varias directrices
metodológicas:
En primer lugar, integrar los diferentes aprendizajes,
tanto los formales, incorporados a las diferentes
áreas o materias, como los informales y no
formales.
En segundo lugar, permitir a todos los estudiantes
integrar sus aprendizajes, ponerlos en relación
con distintos tipos de contenidos y utilizarlos
de manera efectiva cuando les resulten necesarios
en diferentes situaciones y contextos.
Y, por último, orientar la enseñanza,
al permitir identificar los contenidos y los criterios
de evaluación que tienen carácter
imprescindible y, en general, inspirar las distintas
decisiones relativas al proceso de enseñanza
y de aprendizaje.
Aunque no existe una relación unívoca
entre la enseñanza de determinadas áreas
o materias y el desarrollo de ciertas competencias.
Cada una de las áreas contribuye al desarrollo
de diferentes competencias y, a su vez, cada una
de las competencias básicas se alcanzará
como consecuencia del trabajo en varias áreas
o materias.
El trabajo en las áreas y materias del
currículo para contribuir al desarrollo
de las competencias básicas se complementará
con diversas medidas organizativas y funcionales,
imprescindibles para su desarrollo. Así,
la organización y el funcionamiento del
centro, la participación del alumnado,
las normas de régimen interno, el uso de
determinadas metodologías como el aprendizaje
cooperativo y los recursos didácticos utilizados,
favorecerán el desarrollo de competencias
asociadas a la comunicación, el análisis
del entorno físico, la creación,
la convivencia y la ciudadanía, o la alfabetización
digital.
Igualmente, la acción tutorial permanente
contribuye de modo determinante a la adquisición
de competencias relacionadas con la regulación
de los aprendizajes, el desarrollo emocional o
las habilidades sociales. Por último, la
planificación de las actividades complementarias
y extraescolares refuerza el desarrollo del conjunto
de las competencias básicas.
COMPETENCIAS BÁSICAS:
1. Competencia en comunicación lingüística.
2. Competencia matemática.
3. Competencia en el conocimiento y la interacción
con el mundo físico.
4. Tratamiento de la información y competencia
digital.
5. Competencia social y ciudadana.
6. Competencia cultural y artística.
7. Competencia para aprender a aprender.
8. Autonomía e iniciativa personal.