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EDUCACION
EN VALORES
El ser humano crecer y desarrollarse no sólo fisiológicamente,
sino en plenitud integral, supone la adquisición de unos valores
o ideales que orienten y del sentido a la propia vida. Por
más que la gente se empeñe en presentarse como amoral o escéptica,
los cierto es que su comportamiento responde a una forma particular
de concebir la existencia.
La noción de valor proviene del lenguaje económico y designa
los objetos ,situaciones, cualidades e ideas que son apreciados,
considerados o estimados.
En general, el valor de una cosa ( ya sea una situación, una
conducta ...) es aquello que hace que sea querida o buscada.
El valor es, por tanto, la cualidad o conjunto de cualidades
que hacen que una persona o cosa sea apreciada, valga o sea
estimada.
Comúnmente, consideramos valioso aquello que:
- Es capaz de superar nuestra indiferencia.
- Responde a nuestras tendencias o inclinaciones.
- Destaca por su perfección o dignidad.
Existen muchos géneros de valores: además de los económicos,
están los estéticos, los religiosos, éticos. Todos tienen
en común que son preferibles o que valen más que otras cosas.
Los valores sirven de guía para la acción. En cierto modo
son ideales, perfecciones a conseguir. Los valores están presentes
en toda actividad humana, ejercen una atracción y convidan
a orientarnos como un faro. Son, pues, entidades que representan
aspiraciones o deseos, aquello digno de ser conseguido.
Los valores son a la vez, individuales y colectivos. Son individuales
en el sentido de que siempre son interorizados por el individuo
y acaban formando parte de su manera de ser. Pero son colectivos
porque los valores son compartidos por una comunidad de individuos.
Tanto los valores personales como colectivos dan sentido a
la vida y despiertan buenos sentimientos.
A diferencia de los animales, los seres humanos poseemos o
carecemos de valores que se manifiestan en nuestras acciones
y en la forma de relacionarnos con los otros. Nuestra identidad
personal queda configurada por la adecuación o la discrepancia
de nuestra conducta con ese modelo ideal de los grandes valores
éticos que comparte hoy la humanidad entera como son: la libertad,
la igualdad, la justicia, la fraternidad y la solidaridad.
Para hacer efectivos estos principios se requiere, como condición
indispensable, la existencia de un sistema político democrático,
en el que todos los ciudadanos ejerzan su derecho a la participación.
Además, en una órbita mundial se aprecian ya como ideales
de la humanidad la defensa de la madre Tierra, la cooperación
internacional y la paz, la gran utopía de todos los siglos.
El valor tenemos que entenderlo como una realidad de la persona
generada en ella a través de un proceso psicológico, en el
que el sujeto, habiendo captado o experimentado algo como
un bien para él mismo, para otros o para el ser humano en
general, estima lo así percibido como importante, se siente
atraído por ello y, normalmente lo desea. De tal forma, que
esa realidad pasa a formar parte de su personalidad, a ser
un componente de su modelo de autoidentificación y a servir
como signo de identidad de la persona ante otros.
Como dijo Piaget,:" para aprender a vivir en colectividad
se necesita tener experiencias de vida en común",
es decir, experiencias de autoorganización de la colectividad
en todos sus aspectos. Por tanto, la participación democrática
en la escuela es un elemento insustituible en aquellos programas
de educación en valores, como es el del Colegio Alkor, que
quieren conseguir personalidades autónomas, capaces de alcanzar
niveles de reflexión moral basados en principios de conciencia.Para
lograr tal objetivo es preciso enfrentarse y resolver libremente
los conflictos reales que plantea la vida colectiva. Superar
el egocentrismo, que impide comprender los puntos de vista
ajenos y potenciar aquellas interrelaciones en el respeto
mutuo.
Las relaciones que se establecen entre los alumnos y entre
ellos y sus profesores, constituyen una fuente básica de aprendizaje
en valores. Aunque solamente se formarán personas autónomas
y solidarias en la medida que tales interrelaciones se basen
en la libertad y la cooperación de todos los miembros que
intervienen en ellas. Se adquiere una personalidad moral madura
cuando se ha vivido de modo autónomo, dialogante y cooperativo,
una cantidad de experiencias sociales. Por lo tanto, se debe
comenzar por la creación de un clima escolar democrático,
basado en la participación de todos los implicados en los
procesos educativos, de modo que sea posible la libre discusión
de los temas que surgen en tales situaciones; y además en
la que la toma de decisiones, la adopción de normas y la solución
de conflictos sea razonada y, a ser posible consensuada.
La enseñanza, como práctica que se dirige a los jóvenes de
la sociedad, tiene una enorme responsabilidad en la formación
de valores de ciudadanía orientados a la consecución de un
mundo más humano y más justo.
Como todos los ideales emancipatorios, esta perspectiva parece
utópica en el mundo actual. En un mundo interdependiente nadie
puede permanecer ajeno a los problemas que surgen.La justicia
y la solidaridad exigen modelos de redistribución que obliguen
a planteamientos de responsabilidad y austeridad para un reparto
más igualitario de los bienes básicos.
El Colegio Alkor pretende estimular y cultivar en sus alumnos/as
la conciencia cooperativa y solidaria como expresión de un
sentimiento de la comunidad humana que tiene obligaciones
y necesidades compartidas con los más necesitados y desposeídos.
Además educa para la paz en el desarrollo de actitudes solidarias
y críticas, comprometidas con la mejora de la sociedad como
un objetivo irrenunciable para avanzar en la democracia, en
la justicia y en la igualdad.
Por tanto, el Colegio Alkor realiza una educación comprometida
con la causa del ser humano como persona. Pretende una educación
que tenga en todo el proceso de enseñanza - aprendizaje, como
referente de comprensión, de interpretación y de actuación
a la persona como valor fundamental.
La educación en valores presenta contenidos educativos fundamentales,
que se encuadran dentro del marco social, ya que responden
a un proyecto válido de sociedad y han de estar presentes
en toda práctica docente a través de las diferentes áreas
y en las diferentes etapas del proceso de enseñanza - aprendizaje.
Este planteamiento no trata de introducir contenidos nuevos,
sino de organizarlos en torno a un determinado "eje educativo".
El gran valor que se concede a la enseñanza de los valores,
hace que sea responsabilidad de toda la comunidad educativa
que integran el Colegio Alkor, especialmente del equipo docente
que ha de recogerlos y contemplarlos en sus proyectos curriculares
y en las programaciones del aula. Convirtiéndose, así, en
una tarea compartida por todo el profesorado basada en unos
objetivos comunes y unas líneas de actuación consensuadas.
El propio Ministerio de Educación y Cultura es consciente
de la dificultad que entraña a los centros, incorporar la
educación en valores al proceso de enseñanza- aprendizaje,
dada la escasa tradición docente que existe en este ámbito
educativo. Sin embargo, su papel dentro de la educación del
alumnado es sumamente importante y por lo tanto, cualquier
centro educativo que se precie no puede dejar de dar una respuesta
adecuada y coherente con los planteamientos de la Reforma,
a estas necesidades .
Si conseguimos que nuestros alumnos/as adopten actitudes responsables
ante sí mismos, su familia y su entorno más próximo, estén
preocupados por la adopción de los derechos humanos, la mejora
en las relaciones internacionales y el desarrollo de los países
atrasados, se muestren interesados en el intercambio multicultural
y, ante todo, sean respetuosos consigo mismo, con los demás
y con el entorno, habremos dada sin duda, un gran paso en
la formación de individuos realmente pacíficos, que posean
al tiempo la necesaria capacidad de ser activos críticos frente
a comportamientos que impidan la convivencia pacífica.
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