El
día de la visita el museo del aire fue muy
especial para los niños de 4 años,
íbamos a descubrir e mundo de los aviones.
Con muchos nervios y alegría nos montamos
en el autobús camino de ese nuevo mundo.
Comenzamos nuestra visita desde el autocar ya que
se veían las pistas de aterrizaje y algunos
aviones. Unos guías nos estaban esperando
en la entrada del museo para acompañarnos
y cotarnos historias increíbles. Nos hablaron
de héroes de guerra, inventores maravillosos,
importantes militares y sobre todo y lo más
esperado, las aventuras y desventuras de esas alucinantes
máquinas, algunas muy antiguas, pero que
marcaron la historia de la aeronáutica española.
Parte del recorrido fue al aire libre donde vimos
un avión muy grande encargado de repostar
“gasolina” a otros aviones. Era como
una gasolinera volante. Seguimos viendo distintos
aviones y al final nos subimos a uno de ellos convirtiéndonos
en paracaidistas.
La siguiente parte del recorrido fue dentro de
los hángares o “los garajes para aviones”.
En uno de ellos encontramos hidroaviones dedicados
a apagar fuegos. A los hidroaviones se les conoce
con el nombre cariñoso de “botijos”
porque llenan la barriga de agua.
Otro de los hángares estaba lleno de helicópteros,
de todos los tamaños y colores, incluido
uno de salvamento marítimo.
También pudimos ver como era una cabina por
dentro, llena de lucecitas y botoncitos; paracaídas;
ala deltas; etc.
La
salida ha sido muy emocionante y divertida. Nos
hemos quedado con las ganas de hacer un viaje por
las nubes en un avión.
Parte del recorrido fue al aire libre donde vimos
un avión muy grande encargado de repostar
“gasolina” a otros aviones. Era como
una gasolinera volante.
Un hidroavión se dedica a apagar fuegos.
A los hidroaviones se les conoce con el nombre cariñoso
de “botijos” porque llenan la barriga
de agua.
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