Damos a la presencia del educador un valor
esencial en el proceso de maduración
del alumno: presencia que es cercanía,
acompañamiento, entrega personal del
tiempo, cordialidad.
Intentamos una educación personal
que acompañe a cada uno según
sus necesidades y que cree el ambiente humano
que favorece la maduración individual.
Optamos y nos comprometemos con los valores
que transforman poco a poco nuestra vida y nuestra
sociedad
Desarrollamos una metodología abierta
y flexible que; en cada momento, se adapta a
las necesidades existentes y que mejoran la
calidad educativa fomentando la interdependencia
positiva a través del trabajo en equipo
Procuramos que cada alumno desarrolle al máximo
sus capacidades intelectuales e insistimos de
forma especial en la laboriosidad, el sentido
práctico y la constancia.
Detectamos los intereses del alumno y orientarnos
los más adecuados para su desarrollo
y maduración.
Proyectamos nuestra acción educativa
más allá del aula y del horario
lectivo a través de actividades complementarias
y extraescolares., abriendo la escuela a la
vida y el entorno